Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris gente. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris gente. Mostrar tots els missatges

dimarts, de març 18, 2008

notes breus en tornar de viatge

La setmana passada vam ser a Mallorca. I, com sempre, hem anat de bòlit, hem fet moltes coses i hem vist molta gent, però han quedat coses per fer i gent per veure. Sembla que mai no tinguem prou temps quan hi anem. I com sempre, han passat coses mentre érem a Mallorca.

La plaça del diamant
Vaig fer coincidir el viatge amb la representació de “La Plaça del Diamant” al Teatre Principal. I vaig enviar ma mare a comprar les entrades el primer dia que es van posar a la venda. No me’n penedeixo. Va ser una experiència meravellosa, la millor de tot el viatge. Això sí, m’he quedat amb les ganes de veure l’escenografia original.

Quan el coneixement de baix fa perdre el de dalt...
Hi havia un bon rebombori per Mallorca, perquè un regidor del PP de la legislatura anterior s’ho havia passat molt i molt bé a un local de Palma que es dedicava a la prostitució gai, però pagant amb la Visa del consistori. Això és, evidentment, l’única cosa que se li pot retreure, que s’hagi pagat la diversió amb diners públics.
Personalment, em sembla genial que cadascú faci la vida sexual que li sembli millor, però no deixa de ser trist que acabin enganxant d’aquesta manera la gent que, precisament, ven la imatge de persona molt religiosa. Crec que seria molt millor que les perversions fossin públiques que privades. Això potser no es massa popular, ni guanya gaire vots, però dóna la llibertat de poder viure tranquil·lament, oberta, sense haver-se d’amagar de res. I fins i tot pot passar que es trobi una parella que comparteixi les pròpies perversions.
Parlant de parella... em sap greu per la dona i els cinc fills els quals, suposo, deuen haver estats els darrers a saber-ho. Espero que els nens no estiguin en edat cruel, perquè no voldria ser a la seva pell a l’hora d’anar a escola i aguantar els comentaris dels companys.
I això sí, el que sigui que li passi, s’ho mereix. Però per cap de fava. S’ha de ser molt curt d’enteniment per fer aquestes coses pensant que no es sabrà. I més encara a Mallorca, on fins i tot s’arriba a saber el que mai no s’ha fet. Sembla mentida que ningú expliqui aquestes coses als polítics quan accedeixen a un càrrec públic.

I ara, la notícia

Tornarem a Mallorca!

Encara no hi ha data, encara estem en fase d’organitzar-ho tot, però la idea és tornar, i tenir el campament base a Mallorca enlloc de a Portugal. Ja us tindré informats.

dissabte, de març 01, 2008

quina il·lusió!


Na Joana, des del seu blog Moments m’ha proposat pel premi ArteyPico!
Les normes d'aquest premi són:

0) Exposar el nom de qui va crear aquest premi Arte y Pico
1) S'han d'escollir 5 blocs mereixedors d'aquest premi per la
seva creativitat, disseny, material interessant i que aportin quelcom a la
comunitat bloguera, sense importar el seu idioma.
2) Cada premi atorgat ha de presentar el nom del seu
autor/autora i l'enllaç al seu bloc perquè tots el visitin.
3) Cada premiat ha d'exhibir el premi i col·locar el nom i
enllaç al bloc de la persona que l'ha premiat.
4) Premiat i premiador han d'exhibir l'enllaç d'Art y Pico
perquè tots sàpiguen l'origen d'aquest premi.
5) Exhibir aquestes regles.
És a dir, que ara em toca a mi proposar cinc “artistes”... Ha costat pena, però finalment he escollit. Quatre dones i un home. Quatre són bookcrossers i una no. Aquí els teniu:

As palavras dos outros – El blog de l'Ana, de Lisboa, coneguda entre el bookcrossers com a Marcenda. Un blog multilíngüe on cada dia hi trobareu paraules escollides, però paraules d'altra gent.

Pin gente – El blog de la Luisa. Paraules, poesia i imatges, coses que fan pensar. En portuguès.

Just things... – El blog de la Snowshoee. El blog d’una artista de l’espera i de la vida. Ara fa gairebé dos mesos que és a un hospital esperant un cor perquè el seu, molt jove, ja no aguanta més. Envieu-li una abraçada virtual, que la mereix.

Magenta & Magenta – El blog d'en Pau, també conegut com a laberintic. Art sense paraules. El testimoni en imatges d’un viatge a través d’altres terres i altres cultures.

Pendiente de tus palabras – El blog de l'Anna, Nusky per als bookcrossers, perquè, senzillament, m’ho passo bé quan el llegeixo.

Espero que us agradin!

divendres, de febrer 22, 2008

gente que no puede ser feliz

Hay gente que lo tiene realmente mal para ser feliz. Es muy difícil estar bien si, tengas lo que tengas, siempre llegas a la conclusión de que desearías tener otra cosa; si, estés donde estés, te das cuenta de que en realidad estarías mejor en otro sitio; o si, en una circunstancia determinada, acabas por desear que tus circunstancias fueran otras. A la gente que funciona así normalmente se la suele definir como que no sabe lo que quiere. Yo no creo que sea así. Ellos parecen saber lo que quieren, pero cuando lo tienen resulta que no, que quieren otra cosa. Así que yo los llamo gente que siempre quiere otra cosa. Si damos por cierto eso de que “No es feliz quien tiene mucho sino quien está contento con lo que tiene”, queda claro que esa gente nunca podrá ser feliz.

Luego tenemos otro tipo de gente que tampoco podrá ser feliz nunca. Esos son los que dependen de los demás para estar bien. Necesitan que los demás hagan ciertas cosas y sean de una determinada manera para sentirse bien. En definitiva, necesitan que las vidas de quienes les rodean se ajusten a sus expectativas particulares, pero, cuidado, que no solo estamos hablando de cosas que dependen de esas personas, sino también de cosas que se escapan por completo a su control. Esas personas no solo exigen que uno haga cosas, sino también que el azar juegue a su favor. Esa gente no solo espera que quienes tienen a su alrededor hagan ciertas cosas por ellos, sino que también espera que sucedan cosas, o que no sucedan. Son gente que se queja porque los otros han tomado ciertas decisiones, pero también se queja porque han sucedido ciertas cosas que se escapan totalmente al control de los afectados, como accidentes o enfermedades. Evidentemente, esos también lo tienen muy mal para llegar a ser felices.

Además, hay un tercer grupo de gente que nunca podrá ser feliz. En ese grupo se combinan las dos características anteriores. Por una parte siempre quieren otra cosa y por otra necesitan que las vidas de los demás se ajusten a sus expectativas. Evidentemente, la combinación de ambas cosas es terrible, sobre todo para aquellos que intentan hacerles felices, pero de eso hablaré más adelante.

Eso sí, es relativamente fácil reconocer a esa gente incapaz de ser feliz. Basta ver como hablan, al analizar su discurso nos daremos cuenta. Lo primero que llama la atención es el abuso del condicional. Los del primer grupo, los que siempre quieren otra cosa, no paran de decir cosas como: “Ahora me gustaría estar en / ir a...”, “Me gustaría que...”. No se cortan a la hora de expresar sus deseos, hasta el punto de que quienes les escuchan acaban por preguntarse si alguna vez saldrá de sus bocas algo parecido a “¡Qué bien estoy aquí/ahora/así!”. Es posible, pero muy poco probable. También tienen tendencia a castigarse. Se lamentan usando lo que en inglés se llama condicional imposible. Dicen cosas como “Si hubiera hecho/dicho... (cualquier participio), ahora sería/tendría/estaría (cualquier condicional)”. A mí personalmente siempre me ha parecido absurdo utilizar ese tiempo verbal, seguramente porque solo sirve para lamentarse, y porque no creo que tenga mucho sentido eso de gastar tiempo y energías en describir cosas que no podemos cambiar, pero, claro... yo no soy como esa gente que estoy describiendo ahora mismo.

Los que necesitan que las vidas de los demás se ajusten a sus expectativas también usan el condicional imposible, pero en lugar de utilizarlo para lamentar todo lo que han hecho mal o no han hecho, lo utilizan para recriminar sus acciones a quienes tienen a su alrededor, esos que, según ellos, tienen la obligación de hacerles felices. Como además de pretender que la gente que tienen alrededor haga las cosas que ellos quieren voluntariamente, también esperan que otras cosas sucedan de una determinada manera, pueden llegar a decir cosas como estas: “Si no hubieras tenido ese accidente...” (claro, como que me encanta tener el coche destrozado y tres costillas rotas), “Si hubieras tenido un hijo...” (pues sí, es que soy estéril a propósito, oye), “Si en lugar de niño hubiera sido niña...” (es que se me olvidó poner la cruz en el recuadro de sexo femenino al rellenar la hoja de encargo, mira), “Si tu padre no hubiera tenido cáncer...” (que todos sabemos que lo tuvo porque se moría de ganas de vivir algo tan enriquecedor como la quimioterapia y una buena cirugía radical, que en el fondo estaba disfrutando como un enano), “Si hubieras estudiado medicina...” (o derecho, o arquitectura, o ingeniería, según te haga falta en cada momento, ¿no?). Parece que no se den cuenta de lo absurdo de su discurso, que no sean conscientes de que no tiene ningún sentido, especialmente si se dedican a echarles en cara a los demás ese tipo de cosas que se escapan totalmente al control de cualquiera. Además, tienden a tomarse las desgracias, incluso las ajenas, como algo personal y pueden ser muy duros en sus recriminaciones, que resultan totalmente absurdas para los que no están implicados, pero que pueden ser muy difíciles de entender para quienes sí están implicados y son en realidad las víctimas de la situación.

Los del tercer grupo, esos que siempre quieren otra cosa y además necesitan que las vidas de los demás se ajusten a sus expectativas también usan los condicionales, exactamente igual que los de los otros grupos. Lo peor, sin embargo, es otra cosa: hoy lo usan para recriminarte una cosa, pero mañana lo usarán para recriminarte otra. Como se te ocurra hacer un sacrificio para intentar que sean un poco felices, habrá sido en vano, porque llegará el momento en que se darán cuenta de que en realidad querían otra cosa. Esa gente, que seguro que nunca llegará a ser feliz, es especialmente peligrosa, tanto para ellos mismos como para quienes tienen a su alrededor, especialmente si a su alrededor hay gente generosa, de esa que hace todo lo posible para que quienes les rodean se sientan bien, o con tendencia a la culpabilidad. El problema es que esa gente que no puede ser feliz suele ser especialista de la manipulación y del chantaje emocional, y muy probablemente conseguirá que quienes están a su alrededor intenten complacerles. Se sacrificarán, harán cosas que no quieren hacer, dejarán de hacer cosas que quieren hacer... y luego se darán cuenta de que no habrá servido de nada porque, sea lo que sea lo que han hecho, al final se enterarán de que “tendrían que haber hecho otra cosa”. Algunos incluso se sentirán culpables, especialmente si la persona que les recrimina tiene una ascendencia fuerte sobre ellos (de hecho, cuanto más quieran a esa persona que no puede ser feliz, más culpables se sentirán). Con un poco de suerte, se darán cuenta de lo que hay, llegarán a entender que hagan lo que hagan siempre lo harán mal aunque de entrada parezca que lo han hecho bien. Luego llegarán a la conclusión de que, en ese caso, lo mejor es hacer lo que realmente desean hacer y podrán seguir con sus vidas con una cierta tranquilidad.

Me imagino que ahora mismo alguien se está preguntando qué se puede hacer con esa gente que no es capaz de ser feliz. Nada. Lo más probable es que no lleguen a cambiar nunca. Y, si cambian, no será por lo que nadie les diga, sino más bien porque la vida acabará por ponerles en su sitio. Esos que siempre quieren otra cosa posiblemente necesitan madurar, establecer sus prioridades y aprender a tener expectativas realistas. Los otros, además de todo eso, necesitan saber que no son dueños de las vidas de los demás, que hay cosas que no dependen de nadie, y luego “paciencia para aceptar las cosas que no pueden cambiar, valor para cambiar las cosas que pueden cambiar, y sabiduría para distinguir entre unas y otras”. Y todo eso no se lo podemos dar nosotros, por mucho que deseemos que sean felices. Así que lo mejor es intentar vivir nuestra vida como queremos y no dejar que su infelicidad influya en nosotros.

dilluns, de febrer 11, 2008

capélio da ribeira

Una vez hechas las compras tocaba matar el gusanillo, así que fuimos hacia atrás, buscando un sitio donde además de tomar una cerveza se pudiera comer cualquier cosa, porque habíamos salido de casa sin haber comido más que el desayuno. En esta casa los fines de semana se desayuna y luego se merienda-cena fuerte. Lo de levantarse a mediodía tiene esas cosas...

Aterrizamos en un chiringo pequeño donde parecía que tenían cosas de comer. El bareto está tres locales antes de la plaza con la fuente antigua y la estatua moderna (horrenda, nunca me cansaré de decirlo) de San Juan si se va desde el puente de D. Luis, concretamente el número 48 del Cais da Ribeira.

Pedimos um fino (una caña en Oporto, en Lisboa se llama uma imperial) y uma tosta mista (sándwich de jamón york y queso) cada uno. De repente vimos salir un chorizo en llamas (antes lo habían rociado con alcohol) clavado en un palo y puesto sobre una assadeira (por fin he entendido la utilidad de ese cacharro de barro ovalado con unas tiras cruzando por encima, de barro también). Y luego ha salido otro, y otro, y otro... Decidimos que la próxima vez nos pediremos eso, que debe ser lo típico del chiringo en cuestión.

Y de repente, el fado. A todo volumen, saliendo de una jukebox tipo Wurlitzer. Una voz de hombre que no cantaba nada mal. No reconocimos al cantante por la voz y decidimos preguntar más tarde.

Los señores del chiringo estaban muy ocupados, entre servir las mesas y localizar a Nadia, su nieta, rubia de unos 5 o 6 años. La abuela amenazaba “Cómo no vuelvas ya mismo te va a caer una bofetada que...”. La niña asoma, “¡Ahora voy!”, y desaparece otra vez. Ruido de niños jugando. La abuela se acerca, le mete un berrido, va la niña, la abuela le planta un besazo y le dice algo. La niña se va a jugar otra vez. La Ribeira tiene un ambiente de barrio de los de antes, delicioso. Perros y niños sueltos en la calle, gente que se conoce y se habla.

Detrás de mí el señor del chiringo se pone a cantar un fado. No canta nada mal. Comento que tiene valor, que eso de cantar fados a capella no lo hace cualquiera. Luego llega un paisano. Canta con él. Tiene pinta de pobre y de borracho, o de que le falta un aire. Pero canta y sonríe. Cantan los dos a dúo. Y luego canta también el CD de la máquina con ellos.

Entramos para pagar. Preguntamos quién canta. El señor del bar nos dice que él. Le decimos que quién canta en la máquina. Nos dice otra vez que él. Flipamos. Nos cuenta que ha sacado un par de CDs y nos los enseña. Le decimos que queremos uno. Él nos dice que nos pone un autógrafo. Escogemos el que tiene en la portada la foto del señor montada sobre un fondo de la Ribeira y otra de la nieta jugando a barrer. Descubrimos que se llama Capélio da Ribeira, o que ese es su nombre artístico. El título del CD es “Amo a Ribeira, amo o Rio”. Mientras el señor nos lo dedica un cliente nos cuenta que cuando en la Ribeira no había nada, ese bar ya estaba ahí. Capélio nos pregunta si no lo hemos visto nunca en la tele. Le decimos que vemos poco la tele. Nos callamos que la tele portuguesa no la vemos casi nunca, por si acaso nos encontramos con uno de esos culebrones. La dedicatoria dice: “Para o casal simpático, Francisca e Jorge, com um abraço de amizade do Capélio da Ribeira”. Le exijo mi abrazo. Nos dice que volvamos otro día, que nos cantará un fado a la mesa.

Nos vamos hacia el coche comentando el tema. Sabemos que volveremos a ese bar, y no solo por habernos quedado con ganas de probar el chorizo flameado.

Vamos a comprar esa cámara. Cenamos cualquier cosa en un centro comercial. Cenando descubrimos que Jorge ha perdido el móvil en algún lugar durante la tarde, así que toca llamar para que lo desactiven. Hoy habrá que ir a una tienda a buscar otro móvil y otra tarjeta con el mismo número. Adiós a todos los números guardados en ese móvil. Pero no fue un mal día, en absoluto.